¿Soy Bipolar? Aprende a diferenciar problemas en el estado de ánimo

Tenemos que diferenciar el trastorno bipolar de una ciclotimia

En ocasiones, tras una serie de episodios o conductas que han generado en ti emociones de tristeza y alegría, habrás bromeado en el contexto de una conversación o habrás pensado “soy bipolar”.

Pues según las estadísticas en España hay una posibilidad entre 40 de serlo y este dato lo podemos extrapolar al resto del mundo.

Vamos a ver, lo normal es que todos seamos un poco ciclotímicos Este “palabro” quiere decir que alternamos períodos de euforia y de comernos el mundo con periodos melancólicos, derrotistas y de poco empuje. El ser humano actual es ciclotímico por los hechos sociales que vive y por el entorno y situaciones en las que se desenvuelve.

“El ser humano actual es ciclotímico por los hechos sociales que vive y por el entorno y situaciones en las que se desenvuelve.”

Pero de una leve ciclotimia, que ya sabemos lo que es, a un trastorno bipolar median una serie de eventos que conviene, cuando menos, intentar explicar y que a su vez arrojarán luz sobre situaciones de vuestra vida o de otras personas que os rodean.

Muchos famosos han declarado su trastorno bipolar. La más conocida y posiblemente más valiente es Catherine Zeta Jones, pero la lista es interminable. Britney Spears, Mel Gibson, Linda Hamilton, la malograda Carrie Fisher, que como decía ella “Tengo demasiada personalidad para una sola identidad pero demasiada poca para dos”, Kurt Cobain y otros muchos han mencionado sufrir este trastorno terriblemente incapacitante.

“Muchos famosos han declarado su trastorno bipolar… Catherine Zeta Jones… Britney Spears, Mel Gibson, Linda Hamilton, la malograda Carrie Fisher…”

Los episodios de euforia excesiva, no muy justificada, se llaman episodios de manía y los de tristeza, melancolía y apatía (esta última se puede dar o no) se denominan episodios de depresión. Esto es como una montaña rusa: cuanto más brutales, repetidas largas son las subidas y las bajadas más te mareas en la montaña rusa, más grave es el trastorno.

Este ejemplo, a ojos de un académico puede parecer demasiado simple pero, en el fondo, es así. Podemos empezar a abundar con la definición de los tres tipos de trastornos bipolares que existen según su gravedad (I II y ciclotímico) pero repito, mayor intensidad, repetición y duración implican una mayor gravedad del trastorno.

“…mayor intensidad, repetición y duración implican una mayor gravedad del trastorno.”

Cómo distingo un episodio de manía de una semana muy alegre y comprometida con la vida. En un episodio maníaco te vuelves incoherente, no es una alegría o enfado bien entendidos, sino que el comportamiento comienza a ser irracional tanto positiva como negativamente y, en la mayoría de los casos, se acaba en el hospital. Digamos que cuando la euforia se vuelve irracional, y perdura en el tiempo, tenemos papeletas.

Por otro lado un episodio depresivo no es solo estar triste, comprende mucha más sintomatología como aislarse del mundo, dormir demasiado, comer compulsivamente o muy poco, no tener interés por actividad alguna, placentera o no, sentir desesperanza e inclusive llegar a pensar en muerte o suicidio.

Como llegamos a ese punto.

Como casi siempre, no sabemos exactamente cuál es el origen del trastorno, si bien se factoriza en términos de genética, disfunción cerebral o efecto del ambiente.

De hecho, dependiendo de cierto tipo de eventos de la vida cotidiana, el trastorno se agudiza, por lo que las causas ambientales juegan un papel muy importante en la evolución del trastorno.

Tenemos que volver a insistir en la diferencia entre el trastorno bipolar y una leve ciclotimia.

Puede una ciclotimia como trastorno (¡¡importante!!) derivar en un trastorno bipolar. Siento decir que si. Aunque todos nos sentimos un poco identificados con los altibajos de la vida cotidiana puede que estos síntomas sean lo suficientemente importantes y nos están dando pistas de que podemos desarrollar un trastorno bipolar I o II (El uno es el más importante).

“Puede una ciclotimia como trastorno (¡¡importante!!) derivar en un trastorno bipolar. Siento decir que si.”

Ahora cuando digas “es que soy bipolar” haciendo referencia a esos pequeños altibajos de la vida cotidiana que hemos citado, te darás cuenta de que estás muy lejos de serlo.

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